estais aqui: Bosa: el pueblo

Bosa

Situada a lo largo de las orillas del Temo, único río navegable de Cerdeña la pequeña ciudad de Bosa esta dominada por el castillo de Malaspina que se erige en la colina de Serravalle entorno a la cual la variopintas casas de la ciudad medieval hacen único y sugestivo el paisaje.

Las palmeras a lo largo del río se mueven al viento, la línea de los bajos edificios de las “Concerie” (antiguas curtidurías) y los callejones en del barrio medieval, el verde en todos sus matices, el mar azul i si son afortunados el vuelo de los buitres entorno al castillo de Malaspina. Esta es Bosa: un lugar con una fascinación extraña incierta entre el río y el mar de colores indescribibles, de sentimientos fuertes, aquí se siente el estar bien enraizado y fundido con el entorno.

Las edificaciones de las antiguas curtidurías Sas Conces (almacenes que antiguamente servían para la elaboración y curtido de la piel) se reflejan en las tranquilas aguas del río i el barrio de Sa Costa lleno de callejuelas y escaleras, donde aún se pueden ver mujeres sentadas en las entradas de las casas trabajando el filet (labor hecha con un hilo muy fino y un telar especial). Del imponente castillo de Malaspina, construido en el 1112 por los marqueses de Malaspina del Spino Secco, quedan las torres y el muro que lo circunda y en su interior ha quedado en pie la iglesia de Nuestra Señora de los Reinos Altos construida en el ‘300; en su interior se aprecian unos preciosos frescos de la escuela catalana.

Destaca la catedral de Bosa reestructurada en el ochocientos en un tardío estilo barroco Piamontés del que conserva su majestuosidad. En la localidad campestre de “Calmedia” en la orilla izquierda del Temo se encuentra la ex catedral románica de San Pietro extramuros, en traquita rosa y que data de la segunda mitad del siglo XI.

La calle más importante de la ciudad es el Corso Vittorio Emanuele, antiguamente llamada Sa Piatta para indicar precisamente que era la calle principal. A lo largo de toda la calle se alzan los edificios más antiguos de Bosa donde en el pasado vivían las familias nobles, como por ejemplo el Palazzo di Don Carlo. Una característica que marca el paisaje fluvial Bosano es el cultivo de olivos en las colinas que costean las dos orillas del Temo. El valle esta circundado por relieves montuosos de origen volcánico con varios estratos.

La costa litoral esta caracterizada por promontorios y ensenadas pintorescas, con arena rica en hierro, utilizada en los tratamientos de reumatismo. La flora y la fauna del valle están influenciadas fuertemente por la presencia del río. Del punto de vista de la fauna esta área es muy importante en cuanto que alberga muchos ejemplares del buitre grifone, además son presente en la reserva especies como el milano real, el águila real, el águila del Bonelli y el halcón peregrino. Merece una mención particular la posible presencia de la foca monje, especie en peligro de extinción.

En cuanto a los reptiles sus colores verdes y anaranjados son extraordinarios. Son facilísimos de ver y en cuanto a su peligrosidad no existe ya que en la isla no existe la víbora. Salamandras, serpientes inocuas, lagartijas… tienen aquí la más bella expresión.

Sin olvidarnos de las tortugas de tierra, y las mariposas algunas de ellas solo visibles en la isla.

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